02. La localización geográfica de los Suesetanos

publicado en: A debate, Pueblos prerromanos | 11

La localización geográfica de una etnia prerromana solamente es posible en base a una serie de elementos de referencia. Estos se reducen básicamente a tres; en relación a otros pueblos, por la proximidad a accidentes geográficos, montes, ríos, mares, etc., y por el espacio demarcado por aquellas ciudades que conforman o forman parte del territorio de la etnia en cuestión.

Desgraciadamente no siempre se dispone de todos estos elementos para la correcta definición de una etnogeografía, y en algunos casos poco afortunados la investigación se enfrenta a la dificil tesitura de no disponer de ninguno de ellos. Este es entre otros el problema que atañe a la ubicación geográfica de los Suesetanos.

Este pueblo, conocido básicamente por las referencias literarias que ofrece Tito Livio en el contexto de la II Guerra Púnica y de las operaciones de conquista llevadas a cabo por las legiones romanas en el noreste peninsular carece de elementos de referencia con los cuales establecer los límites de su territorio.

No obstante, partiendo de los escasos indicios que aportan las referencias de Livio existe la posibilidad de plantear hipótesis sobre la ubicación de la etnia suesetana. En base a estas propuestas la historiografía ha estimado tres posibilidades. Próximos a la costa, cerca de Tarraco, planteando una posible identificación con los Cessetanos, según la hipótesis de Adolf Schulten. En las Cinco Villas (Z) según la conocida propuesta de Guillermo Fatás y finalmente, en torno a la ciudad de Osca según ha defendido Francisco Beltrán Lloris estimando una referencia de Plinio.

Las fuentes relativas a los Suessetani se reducen a las comentadas referencias de Tito Livio (XXV 34; XXVIII 24; XXXIV 20 y XXXIX 42) y a una escueta mención de Frontino (III 10, 1). La primera de ellas (Liv. XXV 34) corresponde a las operaciones bélicas llevadas a cabo por cartagineses y romanos en el 212 a.C. y relata la angustia de Publio Escipión ante el feroz hostigamiento de Masinisa y su caballería númida.

Era casi un asedio en toda regla y estaba claro que se iba a estrechar más si Indíbil, que según se decía estaba al llegar con siete mil quinientos suesetanos establecía contacto con los cartagineses; entonces Escipión, general precavido y previsor, forzado por las circunstancias tomó una temeraria determinación: salir al encuentro de Indíbil por la noche y entrar en combate dondequiera que se topase con él.

 

La narración de Livio tanto en las líneas que preceden a este fragmento como en las posteriores obvia cualquier referencia a elementos geográficos que permitan una ubicación de los hechos. Por otra parte la propia alusión a los suesetanos carece de todo contexto geográfico por lo que no resulta posible la utilización de esta referencia para una localización del territorio suesetano. Sí es preciso valorar la relación que Livio establece entre Indibil y los suesetanos, lo cual induce a pensar en una proximidad geográfica entre Ilergetes y Suesetanos.

Esta cercanía cuenta con un nuevo indicio en la siguiente mención que Livio hace de los Suesetanos (XXVIII 24). El contexto de la misma se produce avanzada ya la II Guerra Púnica, en el año 206 a.C. y en relación con los motines a los que Escipión tuvo de hacer frente, tanto con sus propias tropas como con las aliadas.

Ni los aliados se mantuvieron fieles ni el ejército se mantuvo en el cumplimiento de su deber. Mandonio e Indíbil, que se habían hecho ilusiones de dominar Hispania una vez expulsados de ella los cartagineses, como nada se había desarrollado de acuerdo con sus expectativas, concitaron a sus coterráneos –que eran los lacetanos-, sublevaron a la juventud de los celtíberos y devastaron con saña el territorio de los suesetanos y sedetanos, aliados del pueblo romano.

Nuevamente Livio elude una descripción de los hechos que incluya elementos geográficos con los cuales establecer una localización de los mismos. En cualquier caso el relato es valioso en tanto en cuanto ofrece un catálogo de pueblos; Ilergetes, Lacetanos, Celtíberos y Sedetanos, cuya ubicación geográfica es en líneas generales bien conocida, pudiendo plantear una hipotética reconstrucción geográfica para la cual hemos estimado que la propuesta de Beltrán, ubicando a los Suessetani en las proximidades de Osca, resulte probablemente la más ajustada.

Una vez concluida la II Guerra Púnica los Suessetani reaparecen en la obra de Livio (XXXIV 20) durante la campaña llevada a cabo por Catón el año 195 a.C. Catón encadena desde su misma llegada a Hispania en Emporiae una serie de batallas y asedios contra diferentes etnias como los Bergistanos y Turdetanos (sobre la identificación y localización de estos Turdetani: Moret 2011, 237-241), para regresar al noreste con la intención de acabar con la resistencia de los Lacetanos.

Con estas fuerzas tan reducidas tomó algunas plazas. Se pasaron a él los sedetanos, los ausetanos y los suesetanos. Los lacetanos, pueblo remoto y salvaje, continuaban en armas, bien por su natural fiereza o bien por su conciencia de haber saqueado a los aliados con incursiones por sorpresa mientras el cónsul estaba ocupado con su ejército en la guerra con los túrdulos. Por eso el cónsul; para atacar su ciudad fortificada, además de las cohortes romanas llevó también a la juventud de los aliados, justamente resentidos hacia ellos. Tenían una ciudad muy extendida a lo largo pero mucho menos a lo ancho. Hizo alto a unos cuatrocientos pasos de distancia. Dejó allí un retén de cohortes escogidas y les dio orden de no moverse de aquella posición hasta que él estuviese de vuelta; con el resto de las tropas dio un rodeo hasta el extremo opuesto de la ciudad. El contingente más numeroso de sus fuerzas auxiliares estaba constituido por jóvenes suesetanos, a los que dio orden de avanzar para atacar la muralla. Cuando los lacetanos reconocieron sus armas y enseñas recordaron con cuánta frecuencia se habían paseado impunemente por su territorio y cuántas veces les habían derrotado y puesto en fuga en batallas campales, abrieron súbitamente la puerta y se precipitaron en masa, sobre ellos. Los suesetanos apenas si resistieron su grito de guerra, cuánto menos su ataque. Cuando vio el cónsul que las cosas se desarrollaban como había pensado que ocurriría galopó a lo largo de la muralla enemiga hasta las cohortes, se las llevó con él mientras andaban todos dispersos en persecución de los suesetanos, las metió en la ciudad por la parte en que estaba silenciosa y desierta, y lo tomó todo antes de que volvieran los lacetanos. Poco después, como únicamente les quedaban las armas, se le rindieron.

Inmediatamente después el vencedor marchó hacia el frente de Bergio. Éste era más que nada un refugio de salteadores desde donde partían las incursiones a los territorios ya pacificados de la provincia.

Este ha sido el fragmento que ha servido para la ubicación de los Suesetanos en las Cinco Villas de Aragón introduciendo una corrección en el texto e interpretando la alusión a los Lacetanos como una referencia a los Iacetanos y el asedio a su oppidum como un ataque a Iaca, Jaca (Hu). Las conflictivas relaciones que mantienen ambos pueblos según testimonia el relato de Livio parecen indicar una relación de vecindad o cuando menos de gran proximidad: «Cuando los lacetanos reconocieron sus armas y enseñas recordaron con cuánta frecuencia se habían paseado impunemente por su territorio y cuántas veces les habían derrotado y puesto en fuga en batallas campales, abrieron súbitamente la puerta y se precipitaron en masa, sobre ellos.»

Sin embargo, si bien es cierto que introduciendo la corrección de Iacetanos por Lacetanos habría razones para la ubicación de los Suesetanos en las próximidades del territorio Iacetano –concretado en el entorno de la actual Jaca– tal corrección carece de argumentos sólidos pues al igual que Livio, tanto Plutarco (Cat. 11) como Frontino (III 10, 1) hacen referencia al ataque emprendido por Catón contra esta etnia y ambos aluden a los Lacetanos.

En segundo lugar las referencias que Livio ofrece sobre el pasado de este pueblo son coherentes con lo atestiguado por el propio historiador en alusiones anteriores. Así si según Livio los Lacetanos continuaban en armas (cum insita feritas continebat in armis) esta continuidad es posible contrastarla con diferentes acciones bélicas mantenidas por los Lacetanos desde las primeras operaciones de la II Guerra Púnica. Igualmente el hecho de saquear las tierras de los aliados es algo que, como hemos podido comprobar en la referencia inmediatamente anterior a esta, habían hecho los Lacetanos (junto a los Ilergetes y Celtíberos) precisamente contra los propios Suesetanos.

Finalmente existe una cierta coherencia, al menos desde el punto de vista geográfico, en el hecho de que tras derrotar a los Lacetanos Catón se dirija contra el Bergium castrum, identificado con Berga, es decir en el alto Llobregat y por lo tanto en la proximidad con los Lacetanos. De este modo tal vez pueda plantearse una continuidad entre el territorio suesetano, el lacetano y el bergistano (sobre los «Ausetanos del Ebro» ver Burillo 2001-2002).

La última noticia histórica referida expresamente a los Suesetanos corresponde con el asedio y asalto de Corbión en 184 a.C. por parte de Aulo Terencio (Liv. XXXIX 42).

En la Hispania ulterior la situación se mantuvo tranquila tras haber sido quebrantados los lusitanos en la última guerra. En la citerior, en territorio suesetano, Aulo Terencio tomó al asalto con manteletes y obras de asedio la plaza de Corbión y vendió los prisioneros; a partir de entonces hubo tranquilidad en los cuarteles de invierno en la provincia citerior.

Una vez más los puntos de referencia con los cuales ubicar la acción de los hechos resultan insuficientes. El oppidum de Corbio no cuenta en el conjunto de fuentes disponibles (literarias, epigráficas y numismáticas) con más referencia que la que ofrece Livio «in Suessetanis oppidum Corbionem», por lo que un elemento de gran utilidad como la ubicación de ciudades resulta en este caso de difícil o nulo aprovechamiento. Tal vez pueda resultar de interés el hecho de que Aulo Terencio emprendiera al año siguiente una campaña contra los Ausetanos «no lejos del río Ebro» («A. Terentius proconsul haud procul flumine Hibero, in agro Ausetano»). Con lo cual podría especularse con un hipotético campo de acción de las operaciones bélicas de Roma en este periodo de la conquista y un débil indicio más para la localización de los Suesetanos.

Si bien es cierto que el relato de la toma de Corbión supone el último testimonio histórico que explicitamente alude a los Suesetanos, es pertinente advertir de la existencia de una referencia posterior en la descripción geográfica, y administrativa, que Plinio el Viejo emprende en su Naturalis Historia (III 24) cuando se refiere a los oscenses como pertenecientes a la «regionis Uessetaniae».

Los manuscritos ofrecen diferentes variantes del nombre de esta región sin que en ninguna de ellas se recoja la forma Suessetaniae, según la corrección introducida por Mayhoff. No obstante dada la similitud −y como advierte Beltrán−, su atribución a los Suesetanos es discutible, pero bajo ningún concepto descartable.

Sería esta hipotética relación entre Osca y los Suesetanos —como por otra parte ya había señalado con anterioridad el P. Germán de Pamplona (1966, 220-221),—, el único indicio que permitiría una localización aproximada de esta etnia. Localización que no resulta incompatible con los hechos relatados por Livio de los cuales se deduce una proximidad a Lacetanos, Ilergetes, Sedetanos y Celtíberos sin que en ningún momento aporte mayor precisión en lo que a la ubicación geográfica se refiere.

(La traducción de los textos transcritos corresponde a J. A. Villar Vidal, Tito Livio, Historia de Roma desde su fundación. Madrid 2001)

•BIBLIOGRAFÍA•

Beltrán Lloris, F., 2001, «Hacia un replanteamiento del mapa cultural y étnico del norte de Aragón», Religión, lengua y cultura prerromanas de Hispania / coord. por Francisco Villar, María Pilar Fernández Alvárez, Salamanca, págs. 61-82.

Burillo F., 2001‑2002, « Propuesta de una territorialidad étnica para el Bajo Aragón: los Ausetanos del Ebro u Ositanos», Kalathos Nº 20-21, págs. 159-187.

Fatás, G., 1971, «Sobre suessetanos y sedetanos», AesPA 44, págs. 109-125.

Fatás, G., 1975, «Hispania entre Catón y Graco», Hispania Antiqua, V, págs. 269-313.

Gérmán de Pamplona, P., 1966, «Los límites de la Vasconia Hispanorromana y sus variaciones en la época imperial», Problemas de la Prehistoria y de la Etnología vascas. IV Symposium de Prehistoria Peninsular, dir. J. Maluquer de Motes, págs. 207-221, Pamplona.

Schulten, A., 1935, Fontes Hispaniae Antiquae III. Barcelona.

IBERISCHE LANDESKUNDE

segunda parte

Las tribus y las ciudades de la antigua Hispania

por

ANTONIO TOVAR

Tomo 3

TARRACONENSIS

Baden-Baden 1989

(transcripción de las páginas 41-42)

Suessetani T-18

Esta tribu de Cataluña es citada solo en las guerras de los Escipiones y el primer periodo de la conquista romana. La mención referente al momento más antiguo es de Livio 25,34,6 (FHA III 89), que cuenta que Indíbil, con 7.500 suessetanos, en el año 211, marchó a unirse a los cartagineses en las maniobras dirigidas a aniquilar a P. Escipión.

Vuelven a aparecer los suessetanos en el mismo autor (28,24,4, FHA III 153) cuando, en el año 206, Mandonio e Indíbil, con los lacetanos y la juventud de los celtíberos, saquearon los campos de los suessetanos y sedetanos aliados de los romanos. Evidentemente se había consolidado el dominio romano de la región, y eran otros pueblos los que apoyaban a los jefes ilergetes.

Cuando Catón en su consulado regresó a Cataluña de su campaña, los suessetanos, con otros pueblos, se le sometieron y los utilizó en su campaña contra los lacetanos (Martínez Gázquez 82 y 144 Liv. 24,20, FHA III 187,). Evidentemente los suessetanos ya estaban muy acostumbrados al dominio romano, pues sirvieron de cebo en la estratagema que Catón usó contra los lacetanos, como hemos dicho al tratar de estos.

La última mención de los suessetanos data del año 184 a. c., cuando Livio 39,42,1 (FHA III 208s.) cuenta que el pretor A. Terencio tomó con todos los medios poliorcéticos la ciudad suessetana de Corbión, de situación desconocida (cf. C-569), y vendió como esclavos a sus pobladores. La desaparición del nombre de los suessetanos de todo documento histórico puede indicar que aquel acontecimiento significó su aniquilación, al menos política; tal es la interpretación que da Schulten RE IV 588. En el mismo lugar Schulten mantiene, lo que nos parece justificado (en el mismo sentido Rodríguez Adrados, Estudios dedicados a Menéndez Pidal I 563-588, Pericay, Tarraco 59 y Martínez Gázquez 165), que los suessetanos debieron habitar en la actual provincia de Tarragona. Sin sólidas razones el mismo Schulten FHA III 90s. considera a los Suessetani parientes de los Cessetani.

Queda un problema por tratar, que es el de la situación de Suessetania al O. por otros autores. En primer lugar reclama la atención el pasaje de Plinio 3,24 que menciona en el conventus de Zaragoza a los Oscenses regionis Suessetaniae; pero esta última palabra no aparece en ningún códice (que dan uesset– DdTE, uersett R1, uesaet– F, ueset– K2a v., uessit– A, uescit– G, basset– B), sino que es una enmienda de Detlefsen basada en Livio y en CIL VI 1446, que menciona con lectura incierta unos Sussetani. Por su parte Bosch Gimpera Form. 135, PP 4,126, seguido por Pericot 341 pretende situarlos al Occidente de Aragón y en Navarra, localización que apoya también Fatás Sedetania 15ss., con hipótesis arriesgadas de base onomástica, que hacen de los suessetanos un pueblo de origen galo-belga.

Podría pensarse que el nombre Suessetani es indoeuropeo, puesto que se parece a la ciudad carista de Suestatium, a los Suess(i)ones de Galia Bélgica que yo quería Zephyrus 5 (1954) 19 relacionar con *sweks– ‘seis’, pero también con las arcaicas Suessa Aurunca (hoy Sezza) en el Lacio y Suessa Pometia, también en el Lacio.

Holder II 1655 pone juntos Suassetio / Σουεστάσιον y los Suessetani, solo citados en Livio y Frontino.

11 Respuestas

  1. […] Regio Uessetaniae: región en la que Plinio sitúa Osca, tal vez relacionada con la etnia de los Suesetanos si es posible la corrección «Oscenses regionis Suessetaniae». (Ver: 02. La localización geográfica de los Suesetanos). […]

  2. […] fuente existente para esta etnia ubicada entre los Ausetanos y los Lacetanos ¿Los mismos que los Bergistani? (…Bergistanorum ciuitatis septem castella…, Liv. XXXIV […]

  3. […] SUESSETANI Ver: 02. La localización geográfica de los Suesetanos. […]

  4. Habría que presentar, aunque con reservas, la posibilidad de que el topónimo Curbe tuviera relación con Corbio como capital de los Suessetanos en esta última propuesta de la llanada oscense de antesala monegrina, debajo de Grañén.

    • Muchas gracias por el comentario Paco.
      No conozco esta propuesta ¿Hay alguna publicación en este sentido?

  5. He vuelto al post después de mucho tiempo y veo que has contestado. Siento la tardanza…No he visto en tu blog la posibilidad de suscripción , así me llegarian vía e-mail los avisos de contestación a los comentarios…

    La idea es mia, no me baso en ninguna teoría de nadie. Sólo me baso en lecturas que ya hice hace años al respecto de Suessetania/Suessetanos que entonces la situaban más al occidente entre las Cinco Villas y el río Gállego, quizás de G. Fatás o de Francisco Simón haciendo referencia a su capital no encontrada Corbio…Por acto reflejo, viendo tu post que está más actualizado en cuanto a la localización de dicho pueblo, me viene a la mente esta posibilidad del topónimo Curbe por su gran parecido con Corbio/Corbeil y parece, además, muy apropiado. Saludos

    • Disculpas por mi parte, tanto por la tardanza como por las cuestiones técnicas.

      Debajo de la opción “Publicar comentario” debería aparecer una segunda opción “Notify me of followup comments via e-mail”.

      Espero que funcione correctamente, aunque en cualquier caso (y desgraciamanete) los lectores no se prodigan en comentarios.

  6. Mi comentario anteriormente suprimido os enlazaba a las fotobrafías que han publicado sobre el descubrimiento de Corbio cerca de Sangüesa, Navarra.

    Un saludo.

    • ImagoPyrenaei

      Los comentarios no se publican automáticamente, tienen que ser validados.
      La identificación de un yacimiento con una población concreta referida por las fuentes grecolatinas es una cuestión compleja que conlleva una más que necesaria cautela.
      En este caso especial resulta sorprendente que siendo objeto de discusión no ya la ubicación de Corbio sino de la propia etnia, exista una identificación con una yacimiento concreto, algo prácticamente sin precedentes en la historiografía reciente.

      ¿Puedo preguntar quién avala tal reducción y en qué argumentos se basa?

  7. […] La localización geográfica de una etnia prerromana solamente es posible en base a una serie de elementos de referencia. Estos se reducen básicamente a tres; en relación a otros pueblos, por la prox…  […]

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