Presentación. Cartografiar lo incartografiable.

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Pour l’enfant, amoureux de cartes et d’estampes,
L’univers est égal à son vaste appétit.
Ah! que le monde est grand à la clarté des lampes!
Aux yeux du souvenir que le monde est petit!

Charles Baudelaire, Fleurs du mal, Le voyage.

Vincular la Antigüedad con las montañas, ya sean los Pirineos o cualquier otra cadena montañosa puede resultar una idea un tanto excéntrica. Hablar de la Antigüedad en el occidente europeo es básicamente hablar de Roma, de Roma y un imperio desarrollado en torno al Mediterráneo. Sin embargo la montaña es un elemento omnipresente tanto en la historia de Roma como en la del Mediterráneo. Al fin y al cabo como se preguntaba Braudel ¿el Mediterráneo no es, ante todo, un mar entre montañas?

El Pirineo es una de ellas.

Pero si el Mediterráneo es un mar rodeado de montañas el Pirineo es una montaña si no rodeada sí al menos escoltada por mares. He aquí una de las particularidades de los Pirineos como elemento de intersección de diferentes elementos a lo largo de la Antigüedad. Lo mediterráneo y lo atlántico, lo septentrional y lo meridional, lo peninsular y lo continental, la civilización y la barbarie, lo indígena y lo romano, lo indoeuropeo y lo no indoeuropeo y toda una larga serie de conceptos más o menos opuestos o complementarios.

No es este sin embargo el lugar en el que establecer o proponer una definición de lo que suponen los Pirineos en la Antigüedad, cuestión sobre la cual ya existe una notable producción literaria por parte de investigadores de ambas vertientes de la cordillera. Más adecuado resulta como hoja en blanco sobre la cual justificar las razones de un proyecto personal centrado en la elaboración de lo que quiere ser un Atlas Histórico de los Pirineos en la Antigüedad.

Más allá de las múltiples motivaciones que pueden intuirse en cualquier empresa de estas características la que probablemente merezca ser ubicada en un lugar principal sea la que se refiere a la idoneidad y novedad del medio.

El interés por plasmar sobre el papel una representación cartográfica de las diferentes referencias geográficas contenidas en las obras literarias grecolatinas cuenta con una larga tradición en la historiografía. La novedad se plantea cuando frente a la ineludible edición en papel surge un nuevo medio que sortea buena parte de los inconvenientes inherentes a los procesos propios de la edición impresa.

Las virtudes del medio resultan evidentes, frente a una reducida inversión económica las posibilidades de llegar al público, entendido este en su sentido más amplio, se amplían de una manera no conocida hasta la actualidad. Pero más allá de esta obviedad, este medio y sus características técnicas (o tecnológicas) ofrecen la gran posibilidad de actualizar continuamente la información existente en torno a un conocimiento en permanente construcción como es el del mundo antiguo.

Es precisamente en el conocimiento del mundo antiguo, o más bien en una pequeña parcela del mismo, donde esta propuesta de Atlas Histórico de los Pirineos en la Antigüedad quisiera hacer una pequeña aportación cartografiando lo incartografiable.

Con esta expresión (excesiva y parafraseando el conocido alegato de Marcel Detienne) queremos referirnos al objetivo marcado de trascender los elementos característicos y tradicionales de toda cartografía histórica yendo más allá de la mera ubicación de poblaciones, vías de comunicación y territorios étnicos y políticos.

La riqueza y variedad de los elementos que maneja el historiador del mundo antiguo así como la inabarcable amplitud de las innumerables formas en las que se manifiesta el desarrollo de la vida del ser humano más que invitar obligan a prestar atención, recoger e inventariar cualquier tipo de testimonio cultural.

Altares, monedas, oppida, cerámicas, enterramientos, villae, divinidades romanas e indígenas, monumentos, antropónimos, inscripciones, puertos, vías, desplazamientos, batallas, santuarios, campamentos, ríos y montañas, flora y fauna, minas, armas, mosaicos, esculturas, ciudades conocidas y desconocidas, termas, manifestaciones iconográficas varias y todo un mundo de testigos mudos y elocuentes susceptibles de ser agrupados y localizados sobre una representación del territorio.

Si la imagen resultante de la pléyade policroma de símbolos y nombres plasmados sobre este pequeño palimpsesto ayuda a comprender mejor algunos interrogantes o al menos plantea nuevas preguntas, el intento de cartografiar lo incartografiable habrá merecido la pena

(Aunque no haya nuevas publicaciones desde hace ya mucho tiempo intento actualizar periódicamente los mapas y entradas. Actualmente he desviado mi actividad hacia elaboración de mapas sobre la situación de las minorías étnicas y religiosas de Oriente Medio en la actual crisis bélica que padecen Siria e Iraq. Una tarea más dura, estresante e incluso angustiante pero también más gratificante. @LCarabinier).

Una respuesta

  1. […] mejor forma de entender la ambición con que nace Imago Pyrenaei es acudir a la propia presentación del proyecto: Vincular la Antigüedad con las montañas, ya sean los Pirineos o cualquier otra cadena montañosa […]

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