Trofeos del Pirineo

publicado en: Arqueología, Transpirenaica | 8

De origen griego, el tropaeum señalaba según la costumbre romana el lugar en el que se había producido una victoria militar. Su sentido y finalidad no correspondería inicialmente a la de dejar constancia de un acontecimiento glorioso que fuera conmemorado en el futuro, sino más bien la de cumplir una función apotropaica neutralizando la fuerza del enemigo derrotado. La manera de proceder de Eneas tras su victoria sobre Mezencio ofrece una buena descripción de lo que supone un tropaeum.

«Planta en un altozano una talluda encina
que desnuda de todo su ramaje y la decora de radiantes armas,
las que cobró de Mezencio, trofeo que te brinda a ti,
dios poderoso de la guerra. Le acomoda el penacho de plumas
húmedo de su sangre todavía, y los truncados dardos del guerrero
y la coraza herida y perforada en doce puntos,
y prende al brazo izquierdo el bronce de su escudo
y la espada de puño de marfil se la cuelga del cuello.»
(Virgilio., Aen. XI, 5-11)1

Si como describe Virgilio originalmente los trofeos, articulados en torno a un elemento perecedero como el tronco de un árbol, no solo no eran erigidos con la finalidad de perdurar en el tiempo sino al contrario, con la intención de que su progresivo deterioro atenuara la fuerza amenazante del enemigo, con el paso del tiempo su sentido evolucionará notablemente.

Así a la precariedad del árbol y el sentido mágico de los trofeos originales les sucederán construcciones monumentales con una finalidad conmemorativa, de entre los cuales el Tropaeum Alpium de La Turbie y el Tropaeum Traiani de Adamklissi son probablemente los ejemplos más notables.

Al margen de estos ejemplos los Pirineos fueron, son, escenario de al menos tres monumentos de estas características. Los célebres Trofeos de Pompeyo, los trofeos arquitectónicos más antiguos conocidos en el mundo romano, el denominado Trofeo augústeo de Saint-Bertrand-de-Comminges y la conocida como torre-trofeo de Urkulu.

Tropaeum Traiani (La Turbie) Jon Himoff
Tropaeum Traiani (Adamclisi) Alexandru Panoiu

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Los trofeos de Pompeyo.

Pese a su discutida ubicación y la escasez de restos conservados, paradójicamente puede decirse que es el mejor documentado de los tres trofeos del Pirineo. Ello se debe a las alusiones y descripciones que durante la antigüedad dieron cuenta de este monumento. Las razones de su construcción son bien conocidas, acabada la guerra sertoriana Pompeyo quiso conmemorar su victoria con un trofeo que celebrara su gloria militar, no como vencedor de Sertorio, sino como conquistador de nuevos territorios, obviando así el carácter plenamente civil de la contienda sertoriana.

A partir de los diferentes datos aportados por las fuentes literarias se han podido establecer las características generales de este monumento. Los elementos más característicos suponían aquellos que se referían a la figura del propio Pompeyo, tanto en la presencia de una escultura en representación de su imagen como en la existencia de una inscripción con los nombres de los más de ochocientos (866 u 876) oppida conquistados por Pompeyo Magno entre los Alpes y la Hispania Ulterior.

Los Trofeos de Pompeyo fueron erigidos hacia el 73-71 a. C. en uno de los pasos orientales del Pirineo señalando el límite provincial entre Galia e Hispania, junto a la denominada via Domitia, al norte del Pirineo, o via Augusta, al sur.

Los restos conservados en la actualidad son escasos. El reaprovechamiento de material efectuado por las construcciones que se han sucedido in situ o en las proximidades, ha supuesto un notable perjuicio en la conservación de la estructura del monumento. No obstante la investigación arqueológica ha podido determinar la estructura general del monumento. Consistente en una construcción turriforme constituida por dos grandes basamentos simétricos que corresponderían con la idea de doble templo o altar doble unido por un arco. Ver galería Summum Pyrenaeum.

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El trofeo augústeo de Saint-Bertrand-de-Comminges.

Le trophée augustéen © Musée archéologique départemental. K. Schenck-David

El denominado Trofeo imperial o Trofeo Augústeo de Saint-Bertrand-de-Comminges (Lugdunum), es conocido gracias a los restos escultóricos hallados en una fosa próxima al templo del foro recuperados en diferentes campañas arqueológicas iniciadas en 1926 por Bertrand Sapène. Aunque no exentos de problemas, el conjunto de 135 fragmentos de mármol blanco de Saint-Béat han permitido plantear una serie de hipótesis sobre la composición general del monumento.

Los restos evidenciarían la existencia de un tropaeum estructurado en tres partes. La existencia de fragmentos de una proa y de elementos que se han identificado con un monstruo marino ha permitido establecer la existencia de un trofeo naval como motivo central. Este conjunto estaría formado por una serie de elementos superpuestos que partiendo de la proa y el árbol contaría con la escultura del monstruo marino, el globo terrestre, el rayo, el águila (Júpiter) para culminar con la imagen de la victoria. El trofeo naval quedaría completado con la presencia de un delfín y un cocodrilo a izquierda y derecha.

La interpretación de todo este conjunto no sería otra que las victorias de Octaviano sobre Marco Antonio y Cleopatra en la batalla de Accio (31 a. C.), justificando la inclusión de elementos marinos así como la presencia de un cocodrilo en clara alusión a Egipto y el Nilo.

El trofeo naval estaría escoltado a ambos lados por sendos trofeos dispuestos de manera simétrica. Los denominados trofeo «galo» y trofeo «hispánico». En ambos casos la estructura correspondería a una misma idea. Junto con la representación escultórica de un tropaeum, es decir tronco de árbol dispuesto con las correspondientes armas, se dispondrían dos figuras humanas, una masculina encadenada y con rodilla en tierra y otra femenina en pie, en representación de los territorios conquistados en Galia e Hispania.

La datación propuesta en la actualidad se sitúa en los años 13-10 a. C. tras la reorganización provincial de Aquitania y en conmemoración de las victorias de Augusto, tanto en la comentada guerra civil como en la conquista de los últimos reductos existentes a ambos lados del Pirineo.

Trofeo Augústeo de Saint-Bertrand-de-Comminges según E. Boube.

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La torre-trofeo de Urkulu.

Trofeo de Urkulu. © Todos los derechos reservados por Fernando Asiain (Panoramio).

Si los Trofeos de Pompeyo se encuentran dominando el paso principal de Pirineo oriental, el Pirineo occidental en las proximidades de uno de sus pasos históricos (el Summo Pyreneo de la via que unía según el Itinerario de Antonino Asturica con Burdigala) cuenta igualmente con una construcción que ha merecido la consideración de torre-trofeo.

Coronando el macizo de Urkulu a 1.420 m de altitud y dominando el collado de Lepoeder se conservan los restos de una estructura turriforme, con un diámetro de 19,50 m y una altura de 3,60 m, pudiéndose estimar, a tenor de los sillares desprendidos en el entorno, una altura original de 4,50 m.

Trofeo de Urkulu. © Todos los derechos reservados por David Zubizarreta (Panoramio)

Las campañas arqueológicas a las que ha sido sometida la torre-trofeo y su entorno más próximo han podido identificar una serie de estructuras asociadas al monumento de entre las cuales la más destacable sea la existencia de un altar o themenos de consagración.

A diferencia de los dos trofeos mencionados previamente, en el caso de la torre-trofeo de Urkulu no existen elementos que permitan datar con precisión su construcción. Si bien se ha propuesto una relación directa con Pompeyo Magno y sus operaciones en el territorio de los vascones (en cualquier caso nunca en el 75 a. C., fecha en la que la guerra sertoriana queda lejos de la celebración de victorias), más probable sea tal vez la posibilidad de que este trofeo conmemore las campañas de conquista de M. Valerio Messala Corvino. Campañas dirigidas contra los últimos focos de resistencia aquitanos en 27-26 a. C. y cuyo escenario de operaciones según Tibulo, Tarbella Pyrene (I, 7, 9) resulta muy próximo al monumento.

Mt. Urkulu, Navarra. © Todos los derechos reservados por tximist

BIBLIOGRAFÍA

Amela Valverde, L., «Los trofeos de Pompeyo», Habis, Nº 32, 2001, págs. 185-202.

Gabaldón Martínez, Mª. M., «El trofeo y los rituales de victoria como símbolos del poder en el mundo helenístico», CuPAUAM 28-29, 2002-2003, págs. 127-143.

Esmonde Cleary, S., Rome in the Pyrenees: Lugdunum and the Convenae from the First Century B.C. to the Seventh Century A.D. (Routledge Monographs in Classical Studies), London-New York 2008.

Lizop, R., «Les statues gallo-romaines récemment découvertes à Saint-Bertrand-de-Cominges», Comptes-rendus des séances de l’Académie des Inscriptions et Belles-Lettres, 1926, vol. 70, nº 3, pp. 208-214.

Mezquíriz, Mª. A., & Tobie, J.-L., «La torre-trofeo de Urkulu», Príncipe de Viana. Anejo, Nº. 14, 1992 (Ejemplar dedicado a: Conferencias y comunicaciones sobre Prehistoria, Historia Antigua e Historia Medieval), págs. 251-258. (Posteriormente publicado en TAN, Nº 17, 2004 (Ejemplar dedicado a: María Ángeles Mezquíriz Irujo), págs. 109-116.

Sablayrolles, R. & Beyrie, A., Carte archéologique de la Gaule 31/2 Le Comminges. Haute-Garonne=CAG 31/2 . Paris 2006.

Salcedo Garcés, F., «Los relieves de armas del teatro de Mérida», Lucentum, Nº 2, 1983, págs. 243-284.


Ver Trofeos del Pirineo en un mapa más grande

  1. Traducción de Javier Echave-Sustaeta. Virgilio., Eneida, Madrid 2000.

8 Responses

  1. Luis

    Muy interesante el artículo. Tengo algunas fotos del Coll de Panissars, donde se halla lo poco que queda de los trofeos de Pompeyo y el paso de la Via Augusta. No tendría inconveniente en enviártelas.
    ¡Mi enhorabuena por la página!

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